Lo mejor del día de los Reyes es la noche anterior.
Primero porque muchas veces es mejor la expectación y el nerviosismo que provoca no saber que regalos vas a recibir.
Pero sobre todo por esperar cenando el maravillo ¡¡Roscón de Reyes!!
Esa sensación... familiar, navideña y alegre por lo que nos espera es una de las mejores cosas de la vida.
Este año todavía ha sido mejor si cabe, por qué, pues porque mi madre , mi hermana y yo nos hemos reunido en la cocina para hornear nosotras mismas ese dulce maravillo que sabe a momentos especiales.
Aunque ciertamente hemos estado más tiempo mirando cómo crecía nuestra masa que haciendo otra cosa, pero eso nos ha permitido tomarnos nuestro cafetito y nuestra cervecita.
Pedro y Shaimaa han sido los encargados de mancharse las manos para manejar la masa, pero les ha encantado esa sensación de meter las manos en la masa y estar construyendo algo.
Es especial porque aunque está buenísimo, no podemos hacerlo fuera de su fecha ya que se rompería la magia que lo acompaña.
Aunque esta sección es sólo para mis cupcakes un día especial como hoy merecía la mención de esto. Dejaré la receta en el día de hoy y en la sección de otros. Y ahora sí os dejo la receta:
ROSCÓN DE REYES
100 gramos de azúcar blanco
75 gr. de mantequilla a punto pomada
2 yemas de huevo grande
25 g. de levadura fresca
125 ml. de leche entera
320 g. de harina de trigo de fuerza y poco más para amasar.
ralladura de 1 naranja
1 cucharada de ron añejo
1 cucharada pequeña de aroma de azahar
una pizca de sal
Lo primero que vamos a hacer es disolver la levadura en leche tibia, no caliente.La dejamos unos quince minutos para que la levadura se active.
Tamizamos la harina. Ponemos 320 g. que tenemos en un bol. Reservamos unos 30 g. más para amasar.
Añadimos la ralladura de naranja y el azúcar en el centro y la leche con la levadura.
Mezclamos todo con una espátula removiendo en el centro del bol incorporando poco a poco la harina del fondo y de alrededor, pero sin incorporarla toda, hasta que se forme una papilla, como en la fotografía.
Cuando tengamos esa papilla mezclada añadimos la mantequilla en punto pomada, el ron, el aroma de azahar, la yema de huevo y la sal.
Seguimos mezclando con la espátula incorporando poco a poco la harina de alrededor. Al final quedará una bola muy blanda.
Espolvorea la mesa con un poco de la harina, intenta que sea la menor cantidad ya que si ponemos mucha el roscón nos quedará muy denso. Ponemos la masa del roscón sobre la harina y empezamos a trabajarla hasta que al moverla con rapidez no se pegue a la mesa, aunque si la dejamos descansar unos segundos se quede pegada.
Cuando tengamos la masa en su punto hacemos una bola con ella y la ponemos en un bol espolvoreado con harina y tapamos con film de plástico. La dejaremos en un sitio cálido durante unas 2 o 3 horas dependiendo de la temperatura del lugar. La masa tiene que al menos doblar su tamaño como muestran las fotografías.
Cuando la masa haya crecido suficiente es el momento de darle forma. Sacamos la masa del bol y la amasamos un par de minutos para sacarle el aire.
Formamos una bola con la masa y una vez en las manos le hacemos un agujero en el centro y manejamos con ambas manos. Sin soltar la masa vamos abriendo el agujero para ir formando el roscón.
Damos forma al roscón hasta que tenga un tamaño como el de la bandeja más o menos. Cuando lo pongas en la bandeja encogerá un poco, no pasa nada. Lo estiramos con cuidado en la bandeja de nuevo. Ponemos los regalitos para los niños y los adultos en su interior antes de la segunda fermentación.
Lo cubrimos con otro film de plástico para que no se seque y lo dejamos crecer en un sitio cálido hasta que al menos doble su tamaño. Esto será entre media hora y una hora y media dependiendo de la temperatura.
Cuando esté bien grande pintamos con yema de huevo y decoramos a nuestro gusto con fruta escarchada, laminas de almendra o azúcar mojada.
Cuando haya crecido calentamos el horno a 170 º y ponemos nuestro roscón durante 25 minutos más o menos hasta que esté bien dorado.