PASTEL DE CRÈME BROÛLÉE Y CHOCOLATE CON LECHE
Hoy ha sido el cumpleaños de mi precioso Pedro, bueno fue el viernes pero lo ha celebrado con sus amigos hoy.
Pedro es todo bondad y todo lo que tiene de grande lo tiene de buen corazón. Por supuesto quiere invitar a medio colegio a su cumpleaños porque quiere a todo el mundo aunque le hemos tenido que limitar la asistencia a 20, un número demasiado excesivo para nosotros aunque a él le parecía muy escaso, claro.
Ha cumplido 11 años. Ha estado toda la mañana con sus amigos haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol.
Parece mentira que hayan pasado once años desde que nació. Su pediatra me lo mostró en el quirófano. Era una cosita pequeña y muy arrugada por el tiempo que había pasado conmigo. Desde el primer día abrió los ojos, miraba a un lado y a otro, con unas pupilas tan negras y dilatadas que cubrían todo su precioso ojo. Esto lo hacía parecer una pequeña culebrilla serpenteando su mirada por todo lo que tenía a su alrededor. Tengo que reconocer que me daba un poco de miedo que me mirase con esa intensidad, pero aún así yo quise incluso antes de verlo.
Él ha cambiado tanto desde entonces que incluso sus intensos y maravillosos ojos azules tan claros como el mar del Caribe lo inunda todo cuando lo miras.
Mi Pedro tan dulce y tan bueno y a la vez tan despistado que es capaz de pasar por encima de algo sin darse cuenta de que lo está pisando, o girarse para acabar tirando lo que hay cerca. Pero es tan dulce que cuando pide perdón con esa sinceridad y bondad le perdonarías cualquier barbaridad.
Siempre está pendiente de su hermano. Jugando y cuidando de él, porque es el mayor y creo que esa es la razón por la que nunca riñen como muchos niños. Pedro es el mayor y más noble y Alejandro lo trata con la admiración de su hermano mayor que todo lo sabe.
Y ahora hablaré de su tarta que es de lo que trata el post de hoy.
Como entre sus dulces preferidos están el chocolate con leche y la crème brouleé decidí hacer una tarta con estos sabores.
TARTA DE PEDRO:
Para unas 20-25 personas
INGREDIENTES PARA EL BIZCOCHO:
400 g. de harina bizcochona
400 g. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
400 g. de azúcar moreno
una pizca de sal
8 huevos medianos
semillas de una vaina de vainilla
INGREDIENTES PARA EL RELLENO (LA CRÈME BROULEÉ):
200 g. de azúcar molida
25 g. de maizena
3 yemas de huevo
500 ml. de leche entera
1 vaina de vainilla
INGREDIENTES PARA LA COBERTURA (GANACHE DE CHOCOLATE CON LECHE):
310 g. de chocolate con leche
100 g. de chocolate negro
325 g. de nata
una cucharadita de glucosa
PARA EL ALMIBAR:
150 g. de azúcar blanquilla
150 ml. de agua
1 vaina de vainilla
Y ahora sí ELABORACIÓN:
Ponemos el horno a calentar a 180 º C. Preparamos los moldes de los cupcakes colocando dentro los moldes de papel.
Tamizamos la harina, esto asegura que la incorporación será homogénea por toda la preparación y sin grumos.
Batimos la mantequilla con el azúcar. Es muy importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente o punto pomada para ello hay que sacarla del frigorífico 2 o 3 horas antes de comenzar a cocinar. Cuando la mezcla comience a blanquear y esté esponjosa estará lista.
Batimos los huevos ligeramente junto con la sal en un cuenco a parte. Los añadimos poco a poco a la mezcla de la mantequilla y azúcar batida. Si la mezcla comienza a desligarse añadimos una cucharada o dos de harina previamente tamizada para que la masa vuelva a tener la consistencia adecuada.
Una vez hayamos incorporado los huevos, añadimos la harina, previamente tamizada, en tres veces. Batimos hasta que esté integrada completamente. Esto asegura que el bizcocho sea ligero y esponjoso.
Y por último incorporamos las semillas de vainilla a nuestra mezcla.
Engrasamos los moldes, el desmoldeante en spray es genial ya que el bizcocho se despega solo y esto hace que sea muy liso y homogéneo como en la foto.
Para esta preparación utilicé dos moldes rectangulares de 35x24 cm. Nos aseguramos de poner la misma cantidad de masa en ambos moldes bien pesando o midiendo por cucharadas para evitar que un bizcocho salga muy alto y el otro bajito.
Introducimos en el horno unos 20 minutos, pero la mejor manera de saber si está listo es la tradicional introduciendo un palillo y cuando salga totalmente limpio estarán en su punto.
Una vez esté horneado lo sacamos del horno y cuando pasen unos minutos lo sacamos del molde y lo ponemos a enfriar en una rejilla metálica.
Cuando estén totalmente fríos envolver en film de plástico y dejar reposar, al menos un día.
Colocamos en un cazo el azúcar molida, la maizena, y las 3 yemas de huevo.
Agregamos, poco a poco, el 1/ 2 litro de leche revolviendo siempre con batidor para que no se formen grumos. Llevar al fuego y cocinar hasta hervir sin dejar de batir.
retiramos del fuego y perfumamos con la vaina de vainilla y distribuimos en una fuente chata y dejamos enfriar.
Preparamos el almíbar:
Ponemos el agua, el azúcar y la vaina de vainilla en un cazo y llevamos a ebullición después bajamos el fuego y dejamos unos minutos a fuego lento hasta que reduzca el agua y coja consistencia más espesa.
Elaboración de la ganache de chocolate con leche:
Molemos bien el chocolate si es que no viene en gotas.
En un cuenco pequeño en el microondas o con cazo al fuego, llevar la nata a ebullición. Mezclar con el chocolate hasta que quede uniforme y sin grumos. Añadir la glucosa y seguir mezclando o batiendo con unas varillas para que sea homogéneo. vainilla y volver a mezclar. Dejar enfriar como una media hora a temperatura ambiente para que adquiera consistencia.
MONTAJE DE LA TARTA:
Preparamos los bizcochos quitando las partes tostadas e igualamos para que al montar la tarta quede los más lisa y homogénea posible. Con esos trocitos podemos hacer luego cake pops por lo que no debe darnos pena retirarlos ya que así nuestra tarta quedará mejor.
Almibaramos los bizcochos, no es necesario que queden como una esponja pero quedarán jugosos.
Ponemos la crema sobre el primer bizcocho, ya almibarado y ponemos nuestra crema sobre este. Espolvoreamos con abundante azúcar y quemamos con un hierro al rojo o con un soplete de cocina.
Ponemos el otro bizcocho, almibarado, sobre la crema quemada y damos una ligera capa con la ganache de chocolate, solo para sujetar las migas por lo que tiene que verse todavía algunas partes de bizcocho.
Metemos en la nevera hasta que esté firme y la ganache consistente, como una hora aproximadamente. Tenemos que tener el resto de ganache tapada pero fuera de la nevera para que no se quede tan firme que no podamos trabajar sobre nuestra tarta con ella ya que conforme la pongamos en la tarta se endurecerá porque el bizcocho después de un par de horas en la nevera estará frío.
Pasado ese tiempo y con nuestra tarta firme ponemos una segunda capa de ganache esta vez más abundante y poniendo con una espátula pasando varias veces para que quede uniforme y lo más lisa posible sobre todo por los bordes. Guardamos un para de cucharadas de ganache para la decoración.
Cuando nuestra tarta esté uniforme la volvemos a poner en la nevera una media hora.
Ponemos la ganache que hemos reservado en una manga pastelera y con una boquilla adecuada a la decoración que vayamos a realizar.
¡¡¡¡VOILÀ!!!
¡¡¡Y aquí os presento el resultado!!!!
En otro post hablaré de figuritas de fondant, decoraciones, flores de pasta de azúcar, pero será otro día.....
¡¡Besitos, y que seáis muy muy felices!!