Hoy quiero dedicar mi receta a algo que hace ya tiempo de lo que quería hablar:
Lo niños saharauis.
Lo niños saharauis.
No sé si habéis tenido la oportunidad en algún momento de vuestra vida de tener contacto con alguno de ellos. Para los que sí lo hayáis disfrutado, todo lo que voy a decir le será familiar y para los que no os intentaré describir lo que se siente.
Yo tengo la suerte de vivir en una ciudad en la cual el Ayuntamiento, a pesar de la crisis, sigue comprometido con las vacaciones en paz del pueblo Saharaui, y todos los años trae entre sesenta y cien niños de los campamentos de refugiados de Tinduf.
Ellos…pues son unos niños, normales dentro de lo que una vida llena de escasez les permite sobrevivir. Con las reacciones normales de un niño de una edad entre ocho y once años.
Los primeros días son difíciles porque vienen de un sitio tan distinto dónde ni siquiera la comida se parece, con cincuenta grados de temperatura y todo lo que tienen a su alrededor es la árida arena del desierto.
A pesar de todo esto llegan cansados, pero con una inmensa sonrisa de agradecimiento pero llena de temor a lo desconocido, en caso de que sea el primer año que estén con vosotros.
Hay que tener mucha paciencia en ocasiones porque todo es tan distinto en sus costumbres y algunos ni siquiera hablan nuestro idioma. Pero aun así vale la pena porque no solo das sino que recibes una dosis de valorar lo que realmente tenemos, y que en muchas ocasiones se nos olvida.
Ellos son mucho más felices con lo poco que tienen que nosotros rodeados de todas las comodidades que nos rodean como la electricidad, el agua corriente y que nos parece que es lo normal pero no en su país.
Me harían falta muchas hojas para seguir hablando de este pueblo amable y servicial, pero esto es un blog de cocina por lo que voy a pasar ya a la receta de hoy que he llamado:
PASTELITOS DE LA FELICIDAD
(Para 30)
INGREDIENTES PARA EL BIZCOHO DE AGUA:
1 g. de azúcar blanquilla.
3 claras de huevo
4 yemas de huevo
1 g. de harina
1 ml. de agua
20 g. de cacao.
ALMIBAR:
300 ml. de agua
180 g. de azúcar
1 vaina de vainilla
COBERTURA:
200 g. glaseado de fondant.
Colorante magenta
RELLENO:
200 g. de mermelada casera de albaricoque.
200 g. de mazapán.
PARA LA DECORACIÓN:
Fondant blanco y rojo para elaborar las flores
ELABORACIÓN:
Calentamos el horno a 220 º C. y forramos una placas de horno con papel del hornear.
Batimos las claras a punto de nieve con la mitad del azúcar. Cuando estén con una textura parecida a la mayonesa añadimos la mitad del agua seguimos batiendo y añadimos la otra mitad. Cuando estén totalmente montadas reservamos.
Comenzamos a batir las yemas y cuando lleven unos segundos añadimos el resto del azúcar poco a poco.
Cuando estén montadas las yemas, adquieren la textura de unas natillas, paramos la batidora y añadimos poco a poco las claras que teníamos montadas. Moviendo de forma envolvente, de centro hacia fuera, con una espátula.
Cuando estén integradas las yemas y las claras añadimos la harina y el cacao que tendremos tamizado aparte.
Integramos moviendo despacio con movimientos envolventes, al igual que antes, para bajar lo menos posible las claras y quede una textura esponjosa a nuestro bizcocho.
Ponemos papel de hornear a una placa y con una manga pastelera y una espátula extendemos una capa fina y lo más lisita posible.
Metemos al horno unos 8 minutos, hasta que comience a dorarse la capa de arriba
Mientras preparamos el almíbar poniendo en un cazo al fuego el agua, el azúcar y la vainilla.Retiramos cuando comience a hervir.
Sacamos del horno y retiramos de la placa hasta que se enfríe.
Una vez frío retiramos el papel de hornear con cuidado de no romper nuestra placa de bizcocho.
Partimos por la mitad.
Extendemos una fina capa de la mermelada de albaricoque tamizada para que no queden grumos.
Ponemos la otra mitad del bizcocho encima y almibaramos.
Extendemos con un rodillo una capa de 2-3 mm. de mazapán sobre una superficie con azúcar glass para que no se pegue.
Ponemos la capa de mazapán sobre el bizcocho almibarado. Envolvemos en un papel film y dejamos en la nevera para que obtenga consistencia para poder glasear.
PARA EL GLASEADO Y LA DECORACIÓN:
Hacemos unas flores de fondant con cualquiera de los cortadores que nos gusten. Yo he utilizado en esta ocasión uno de margaritas pequeño y una bolita roja, aunque también la podríamos hacer de fondant.
Una vez frío y firme, al menos tienen que pasar un par de hora, sacamos y cortamos en cuadraditos del tamaño que queramos.
Como no hay cápsulas cuadradas cortamos nuestros pastelitos al tamaño que mejor se adapte a las que vayamos a utilizar…
Calentamos unos veinte segundos al microondas el glaseado de fondant y añadimos el colorante.
Sumergimos nuestros pastelitos hasta algo más de la mitad en el glaseado.
Colocamos sobre una rejilla para que escurran el sobrante de glaseado.
Una vez escurridos ponemos sobre las cápsulas de papel seleccionadas. Colocamos la flor de fondant y
¡¡¡Listos!!! Son los preferidos de mi hijo Pedro, aunque sean rosas….
¡¡¡¡Que cucos y brillantes!!!
Que tengáis un buen fin de semana…..que ya llega…
¡Sed felices y acordaos de hacer siempre algo que os haga felices!
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